Este collar está compuesto por una ortocera natural, fósil marino de millones de años cuya estructura interna crea contrastes en tonos negros, grises y ocres. Su forma alargada aporta verticalidad y presencia, manteniendo un equilibrio limpio y sobrio.
El macramé negro, anudado a mano, construye una sujeción firme que acompaña la piedra sin restarle protagonismo. La composición resalta la fuerza mineral del fósil y su singularidad.
Cada pieza es irrepetible por la disposición natural de sus vetas y formaciones internas.
Una joya concebida como objeto duradero, pensada para quien valora la materia, la historia geológica y la autoría.

